Nómada, José Israel Negrón Cruz


Quisiera quedarme en aquel suspiro,
refugiado en el brillo de tus ojos,
 libertadores de enojos.
El destino…
 no me permite permanecer aquí,
 junto a ti, junto a mí,
en este bendito rincón oscuro,
que la noche embellece
y nuestras almas lo tornan puro.

Está en mi ser,
un nómada de piel,
que se refugia en ti hoy;
mientras miramos el atardecer.
Cuando llegue el amanecer
inevitablemente me voy, 
a buscar otro refugio,
a sobrevivir otra noche más.

 Pronto me iré o te irás.
Siempre pasa,
divago todo el día,
 buscando amparo
para la noche fría.
Aquí tenéis la razón
de mi melancolía,
deseo tener mi propio refugio,
mi casa.

Mañana al salir el sol partiré,
a buscar terreno para construir,
un lugar para vivir,
 y lo encontraré, lo sé, tengo fe.
Pase lo que pase,
digan lo que digan;
este nómada
 no está dispuesto a “nomadear”
el resto de su vida.

Nada duele más
que este caminar,
que hiere como sable
y arde como sal.

Mañana al salir el sol partiré,
a buscar un bendito terreno,
pero esta vez, me asegurare,
que el mismo, no sea ajeno…

Autor: José Israel Negrón Cruz
14 de junio del 2001
Revisado el 26 de abril del 2015


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