¡Viajemos a Culebra!




Una vez más, les doy un caluroso saludo a toda la comunidad del Archivo que día a día me leen y comparten mis publicaciones. Expreso una coordial bienvenida para aquellos que recientemente se incorporan. Y si todavía no eres parte, tienes los brazos abierto para unirte al Grupo. Ya visitamos El Morro, nos mojamos en Charco Azul, La pocita de Piñones, el Salto de Jayuya y hasta en la Cascada del Yunque. Viajamos a La Plaza de la Revolución en  Lares y conocimos los encantos de Boqueron en Cabo Rojo entre otros tantos lugares que hemos ido visitando alrededor de Puerto Rico. Hoy le tocó el turno a la Isla de Culebra. En este viaje se montó "Mildrecita" y la pequeña Enerlys que andaba con nosotros en estos días. Les comento de ante mano que es una aventura extraordianaria, pero esta en particular, conlleva sus sacrificios. ¡Hablemos del viaje!


 ¿Quieres ir a Culebra? El primer consejo que te doy es que madrugues. A veces a los adultos no nos gusta levantarnos temprano, típico del hispano y menos un día de fin de semana, pero amigos no hay más opciones. ¡Tienes que madrugar! Levantar a una niña antes de las 5:00am, es una caja de sorpresas. Uno nunca sabe lo que pueda suceder a esta hora, pero bueno, la experiencia vale la pena, así que con todo el amor del mundo, uno le dice: ¡hola, buenos días!. Nosotros no levantamos a las 3:30am y la dejamos dormir hasta casi hasta las 4:00m. Pero el viaje es largo y uno siempre debe guiar con precaución en las madrugadas de los fines de semana.
Los niños son una loteria y por suerte la Pequeña se levantó mucho más animada que nosotros. La sonrisa valía un millón y es que estas experiencias de niño, nunca se olvidan y como le prometimos que iriamos lejos muy lejos a una islita especial, estaba loca de contenta por el suceso que se acercaba. Nos sorprendió con una sonrisa de niño, de esas que sabes que son auténticas e irrepetibles. Todos listos arrancamos de la capital, San Juan, para Fajardo, que queda al extremo este de la Isla de Puerto Rico. Paramos a desayunar en un restaurante de comida rápida en Rio Grande a eso de las 4:50 am y seguimos por la carretera # 3 hacia el Muelle. Cuando llegamos a Fajardo todavía estaba oscuro y conseguimos estacionamiento gratuito a eso de las 5:20am. Ese es uno de los beneficios de llegar temprano: ¡No tienes que pagar estacionamiento! Las chicas se quedaron en el carro, yo fui a ver los precios de las lanchas, que comparto con ustedes. El viaje resultaba ser extremadamente económico. Tomé esta foto para que puedan apreciar los precios.

.Fui el segundo en llegar a la fila. El primero era un residente de Fajardo que iba a viajar para la Isla de Vieques. Le pedí que me guardara el espacio en lo que buscaba mis "motetes" (equipaje) y a la familia. Me subí al vehículo a disfrutar el amanacer desde el carro.

Nos disfrutamos un bello amanecer en el muelle de Fajardo. Paseamos por todo el muelle, la Niña estaba muy emocionada.

Aprovechamos el momento para tirarnos algunas fotos, siempre aprecio los amaneceres. En esta ocasión tuve la oportunidad de ver por donde llega el sol a la Isla: por el Este. ¡Un amanecer en Fajardo  no se da todos los días! En la foto aprecian a la más chiquita del grupo en una pose de modelo “kids”. Bella y contenta. Todo iba según lo planeado, porque en este tipo de viaje no se puede improvisar y menos con el dinero contado.

La aventura había comenzado. Estaba embelezado mirando las lanchas de Vieques y Culebra que estaban a nuestro lado. A las seis comenzaron la venta de boletos, Les advierto que si no llegan temprano, se van a quedar “guindando” como dicen los boricuas. Mi gente sobretodo en temporada alta. Había gente que ni botándola se acababa, pero como buenos boricuas: llegan tarde. Entonces uno ve estas discusiones en la fila de la boletería. Maldiciones, amenazas, de todo un poco. Sobretodo por la muchachería que no tiene buenos hábitos y quiere conseguir las cosas a última hora. así que como les dije, si quieren pasar un día ameno en Culebra, la primera norma es que se tiene que madrugar. 


Después de pagar los boletos pasamos al Gate del muelle que es muy parecido al de un pequeño aeropuerto. Hasta que nos dieron el aviso y pasamos por el protocolo de seguridad y nos montamos en la lancha Cayo Blanco. Las lanchas son bastantes cómodas. Aunque la gente camina apretujada, con mucho equipaje como pueden apreciar en las fotos. La lancha estaba llena de tepe a tepe y siempre se "cuela" (se mete) alguien que es amigo del capitán de la lancha o del personal de trabajo. Lo que provoca que se sobrellenen los espacios y la gente vaya en algunos casos de pie, como en la guagua del trasporte público, solo que en el mar. Yo no contaba con que “Mildrecita” se mareaba en los barcos. A fuerza de vómito rebajó como quince libras.
Salimos a las 8:00am, era multitud de personas en medio del mar, un tanto desesperadas, algunos daban su espectaculo boricua: ¡ay papa Dios!, ¡ay papa Dios esto se va hundir! El viaje resulta ser más largo de lo esperado y lancha brinca y se remenea como si realmente se fuera a hundir. Y uno con gente asustada es algo así como la tragicomedia del viaje a Culebras. Llegamos a las 10:30am, más o menos. El capitán de lancha iba “fletao” (rápido). 
Hasta que por fin se comenzaron a ver a los lejos los detellos de la tierra prometida. Todo el mundo tiraba foto y foto, había mucho residentes del lugar que miraban a los turistas con cara de otra vez, esta gente. ¿De dónde saldrán tantos? Yo aproveché y capté el momento de llegada para ustedes.

En el muelle de Culebra fue lo mismo, empujones, pa' uno bajarse. No se como pero ya habían borrachos y es que los latinos nos las inventamos para esconder "romo" (ron) en cualquier parte. Entonces el que venía al lado mío bebiéndose una botella de agua lentamente, ¡Lo que llevaba adentro era aguardiente! 

En el muelle venden helados y la nena se antojo de uno. Mientras ella se disfrutaba su barquilla yo contacté a los de alquiler de vehículos para poder moverme por el Lugar. Desde ahora les advierto que si no tienen visa o master card (tarjetas de crédito), no le alquilan el carro, la motora o lo que sea que deseen para pasear por la Isla. También necesitan obviamente su licencia de conducir, tenerla al día. Estos datos son importantes, porque los puertorriqueños a veces nos creemos la “changa” y queremos hacer las cosas a tutiplén, como salgan y es bueno estar bien orientado y saber que allí no "bregan".

Yo seleccioné un carrito de "golf" porque era el más económico, recuerden que lo mío es viajar de la forma más económica para poder seguir viajando cada fin de semana. Así que soy bastante uraño en la forma que manejo el dinero.

 En Culebra, al igual que en Vieques no existen semáforos de luz o al menos nunca me he topado con uno. Se puede transitar tranquilamente en los carros de "golf" que por cierto tienen tablilla, por toda la Isla como buen aventurero.
El primer lugar en el que me detuve, como maestro al fin, lo fue en la Escuela Ecológica de Culebras. Existen dos datos que vale la pena reseñar, esta es la única escuela completamente solar en Puerto Rico y tienen un mariposario que le puede dar envidia a los mejores laboratorios de la Isla. Aunque lamentablemente la Escuela estaba cerrada. Me prometí volver en tiempo lectivo (de clases) para ver como opera este fenómeno del Departamento de Educación de Puerto Rico, pocas veces mencionado.
El segundo lugar; el Aeropuerto de Culebras. Demás está decir que en esta Isla viven personas muy adineradas que tienen sus barcos y aviones privados. Es un pequeño paraíso para personas pudientes. Me paré en el carrito de "golf" a mirar como entraban y salían las avionetas privadas. "High class society" Demasiado para un profesor de lengua como yo. Pero como decimos los puertorriqueños: ¡Con soñar no se pierde nada! 


 La limpieza de las calles era espectacular y el tránsito vehicular poco. Uno puede moverse por el lugar de forma muy relajada. Bueno que se puede esperar de un  paraíso que apenas tiene 3,000 mil habitantes. Mi viaje era hacia la Playa de Flamingo; el lugar a donde todos quieren llegar. Sabes que estás cerca cuando comienzas a ver los letreros de zona de tsunami. Nunca he comprendido porque lo ponen en japonés y no en español: maremoto, disculpen por la introspección.
El estacionamiento de la playa Flamingo es único; ¿dónde más encuentras tanto carrito de golf juntos? La emoción comienza a aflorar, uno ha visto mil veces la playa en las fotos, pero conoce su belleza hasta que está allí. Nos bajamos y comenzamos a caminar por el lugar. 

Encontramos la entrada de Playa Flamingo, ahora todo es cuestión de acomodar a la familia y comenzar investigar a ver con qué nos encontramos.
Lo primero, un cártel con las reglas del lugar:¡bien! Siempre es bueno tener las normas bien establecidas.




Lo segundo es apreciar la belleza de la playa, cuya agua cristalina asimila a la de una piscina creada por el hombre. ¡Playa Flamingo es un milagro de la naturaleza! Pocas veces puedo decir que he visitado lugares que se comparen a este. Su amplitud y tranquilidad no tiene nada que enviarle a otros lugares hermosos del resto del mundo. 
Las chicas se acoplaron al lugar como si fueran parte del él. La suave y clara arena permitió que la Niña disfrutara un momento inolvidable para el resto de su vida. 


 Lo tercero de la Playa Flamingo son los tanques de Guerra que dejó la Marina de los Estados Unidos en los años setenta y que ahora se han vuelto un ícono de esta Playa. Si fuiste a Culebra y no viste los tanques, no estuviste en Culebra. La realidad es que no sé a ciencia cierta porque no los remueven. Aunque ya forma parte del entorno del lugar y los visitantes le han dado colores graciosos para sacarle provecho a esta rareza militar. Los tanques están pintados de colores llamativos. En el que Mildrecita se está recostando me recordo los tubos que tienen las barberías viejas en mi país o a un dulce o chocolate. Aunque curioso al fin entre dentro del tanque y la realidad era otra; latas de cervezas, profilacticos y varias asquerosidades que no quise documental para no dañarles este momento tan jocoso.   




Me gustaría terminar el artículo de hoy, hablando de la zona de acampar en la Playa Flamingo. Lo primero que quiero decir es que no importa si se va a quedar o no, utilice los zafacones que están bien ubicados por toda la playa y fueron donados por los niños escucha de la tropa 20.

La zona de acampar de la Playa Flamingo es muy amplia, debes solicitar unos permisos, ya que esta área pertenece al gobierno federal de los Estados Unidos y es bueno estar en "todas las de la ley".  Mientras recorría el área me percaté que era muy amplia y estaba bien habilitada, con baños cisternas de agua y un montón de personas metidas entre los arboles. Tuve la oportunidad de conversar con algunos acampantes y me dijeron que la experiencia era maravillosa, Mientras caminaba entre ellos, veía muchos leyendos, otros cocinando y haciendo las cosas cotidianas con una paz envidiable. No quise tirarles fotos de cerca porque me gusta respetar la privacidad de las personas. Así que desde lejos pude fotografiar parte de ese "mundo hippie" donde multitud una multitud personas que vivían esta comuna. Aquí les dejo las imágenes por si se animan a quedarse unos días en Culebra al aire librre.
 

Me despido agradeciendo el tiempo que se tomaron para esta lectura. Ya saben que si les interesa mi trabajo y quieren conocer un poco más de Puerto Rico, se pueden subscribir al Archivo o agregarme de amigo y mantenerse en contacto por si tienen alguna duda.. Me despido deseándoles un feliz domingo y una bella semana a todos, con el favor de Dios.

Agradecido de su lectura,

Prof. José Israel Negrón Cruz

No hay comentarios.: